Les Amis de Paves

Les Amis de Paris Roubaix encarna el mayor amor posible por el Infierno del Norte. Una asociación que cumple ya más de 30 años, y que para mayor curiosidad, más que en la carrera profesional, tiene su origen en la marcha cicloturista de la Paris Roubaix.

SU MISIÓN, mantener a salvo los sectores de pavés de la gran carrera francesa, de la gran Paris Roubaix. Mantenerlos bien preservados para mantener la naturaleza de la carrera, repoblándolos con adoquines, (sí, por favor, si vais, no os llevéis ninguno), arreglando los sectores tras cada tormenta. ¿Por qué? Consiguiendo mantener esos sectores, se consigue que no se hagan intransitables (por lo que dirían adiós a la carrera), o que no se asfalten (no dirían adiós a la carrera, pero ésta se convertiría en una al sprint).

Además del cuidado de cada tramo de pavés, se han encargado de aunar, cuidar, y reunir la historia de la carrera, con una colección de documentos, exhibiciones, homenajes de antiguos ganadores…

Origen y Evolución

En 1977, se crea la asociación ante el empuje de Jean Claude Vallaeys y Albert Bouvet, decididos a preservar el patrimonio del pavés de Roubaix, con el ánimo de garantizar la situación de la que para ellos, y muchos más, es la mejor carrera del mundo de un día.

Unos pocos años antes, en 1968, Jacques Goddet, pupilo del fundador de L’Auto, posterior jefe editor del mismo, y director del Tour sucesor de Desgrange, entre 1936 y 1986 (50 años, la segunda mitad junto a Felix Levitan), lo era también de la Paris Roubaix entre el 29 y el 88.

En 1966 se cambia el recorrido, con la nueva salida de Chantilly y a partir de entonces, comienza una época de búsqueda de nuevos sectores de pavés. Jacques Goddet se lo encargó a Albert Bouvet. Éste, con Stablinski, descubriño el Trouée d’Arenberg, entre otros muchos de los sectores de hoy día. El problema era que cada año, había que estar cambiando en especial la parte final de carrera. Nuevos pueblos, carreteras, asfaltaban caminos… Estaban acabando con los caminos secundarios de pavés. Esto les hizo comenzar campañas mediáticas avisando de que la Paris Roubaix, de seguir las cosas así, moriría.

En la edición de 1977, hubo novedades. Fue la primera edición en la que el trofeo representaba un adoquín, y la primera saliendo de Compiègne. Fue la de la cuarta de De Vlaeminck, que superaba así a Lapize, Merckx, Rebry y Van Looy. Pero por desgracia, con aquel nuevo recorrido, se evidenció el mayor problema. Solo había dos tipos de sectores de pavés: Los abandonados, y aquellos que estaban siendo asfaltados en aras de la urbanización.

De hecho, incluso el paso de la carrera iba en contra de los sectores, debido a que los ayuntamientos se acomplejaban al mostrar al resto de Francia el estado de aquellos caminos y los asfaltaban.

“En cinco años, será el fin”. Bouvet, a la desesperada, hacía saltar las alarmas. Doulcier, recuerda ahora sobre aquella edición que fue “catastrófica, los sectores de pavés desaparecían y la carrera estaba banalizándose”.

Aquel mismo año nació “Les Amis de Paris Roubaix”, (otros dicen que en el 79) fundada por Jean Claude Vallaeys. Con miembros como Jean François Pescheux, que luego sería director técnico primero, de carrera después, en el Tour y las otras carreras de ASO, entre ellas la Roubaix, a la par que el Vélo Club de Roubaix (que crea la Paris Roubaix amateurs). El presidente actual es François Doulcier. Algunos miembros honoríficos son Alain Bondue, André Mahé, Jean Stablinski, Gilbert Duclos Lasalle…

Los 80 fueron clave. Una exposición de fotos de Bouvet y amigos, un libro de Jean Marie Leblanc, ex ciclista y que luego sería director del Tour, titulado Les Pavés du Nord, y una recogida de firmas en 1980 durante la Paris Roubaix Cycloturiste (creada por Bouvet, Vallaeys y Delobel en el 72),  en la que más de 10.000 personas pidieron la defensa del pavés y la carrera, ocasionaron que naciera la preocupación. La conciencia.

Comenzaron a convencer a Ayuntamientos, lobbies y empresas locales que la mayoría estaban de acuerdo en que era necesario que la carrera usara aquellos caminos, ya que les daba estatus y fama a ellos mismos. Pero aún más importante fue el inicio de su retransmisión internacional en TV, que extendió una popularidad ya de por si grande. Y consiguieron evitar destrozos por las líneas del TGV (Train a Grande Vitesse).

Ahora, la Roubaix, sus adoquines, son orgullo, atracción e identidad. Nada lo representa mejor que las palabras de Alain Bernard, hoy Presidente Delegado, en 2007: “El Cafe de l’Arbre solo abría un día al año. En Francia, un bar tiene que abrir al menos un día al año para mantener su licencia. Es todo lo que hacía, porque está en medio de la nada, y nadie iba allí a beber nada. Con la fama que trajo la carrera, abre ahora todo el año y es un restaurante muy transitado”.

Actualmente, consiguen salvaguardar el pavés, ya no se está perdiendo, y han conseguido que puedan usarse en los 150 kms finales, al menos un tercio de kilometraje adoquinado, rondando los 50 kilómetros en cada una de ellas. Por ello, cada año, participan junto a Pescheux en los distintos reconocimientos del recorrido previos a la disputa de la Roubaix.

Sin embargo, los trabajos serán eternos, año tras año, pues algunos problemas siguen, además de los ocasionados por la propia naturaleza. “La causa principal de la degradación es el hielo y deshielo. Además, el paso de camiones cargados, que pasan a menudo por estos terrenos, hace que el suelo se hunda, y con ello, el agua se estanque. Quitar las hierbas es uno de los trabajos más necesarios junto a la limpieza”, explicaba Bernard.

El Trouée d’Arenberg

Su nombre oficial: La Drève des Boules d’Hérin,  otro de sus nombres: Tranchée de Wallers-Arenberg, lo que atraviesa: Forêt de Raismes-Saint-Amand-Wallers. Su verdadero significado: Pasión, Roubaix, Ciclismo.

2.400 metros de adoquín. En ligero descenso primero, ascenso después si entras desde Arenberg. Clasificación 5 estrellas. Solo este sector, Mons en Pévèle y Carrefour de l’Arbre las tienen.Descenso a la entrada, ascenso a la salida. El pavés más irregular, más desalineado. Y húmedo, por que en medio del bosque, pocas veces seca del todo.

Se entra a 60 kilómetros por hora. Se sale como se puede.

Con la solicitud de Goddet a Bouvet de encontrar nuevos sectores a finales de los 60, éste se puso manos a la obra. Jean Stablinski (que había trabajado en su juventud en las minas de Arenberg)  y Edouard Delberghue, ambos corredores al final de su carrera proponen el Trouée a Bouvet. Sin dudarlo, tras verlo, lo incluye para la próxima edición, la de 1968. Desde entonces, ha estado presente en todas las ediciones salvo la de 2005 y el periodo entre el 74 y el 83, cerrado por la Oficina Nacional de Bosques.

De Stablinski es la frase “La Paris Roubaix no se gana en Arenberg, pero de allí sale el grupo de elegidos con los ganadores (posibles)”. Suyo es el monumento que allí se encuentra.

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En muy poco tiempo, el sector se hizo famoso, y el público se agolpaba allí de manera que comenzó a ser un problema. A la sazón de un puerto del Tour, los espectadores se cerraban y solo se echaban atrás cuando el corredor se echaba encima. Algunos corredores, intentaban pasar tras el público para evitar los adoquines. Se evitó  en los 90 con las vallas que hoy día siguen utilizándose, si bien al principio no causaron mucha sensación por dejar un pequeño carril que algunos corredores usaban ahora para evitar el pavés. Actualmente, el tramo sin vallas a la izquierda, se ara para que los corredores no intenten transcurrir por él.

En 2005, el que era quizás el tramo más difícil de la prueba, se suprimió. Museuuw se había fracturado allí la rodilla en 1998 (a la vez que sus compañeros hacían triplete, mientras que Museuuw casi pierde la pierna tras infectársele). Un año después, la organización ponía en la otra dirección (solo se hizo un año) el sector, para evitar el descenso peligroso. En 2001 Gaumont, se fracturó el fémur, y en Enero de 2005, la situación del sector era tal, que ASO lo confirmó. Aquel año no se pasaría por Arenberg. El estado del pavés estaba deteriorado, una película de grasa resbaladiza y un tramo descendente hacían el resto. 200 metros del sector eran un auténtico peligro para los corredores. Doulcier, incluso llegó a decir que “algunos espectadores vienen solo para ver las caídas”.

Magnus Backstedt se mostró muy contrariado. El gigantón que el año anterior había ganado con Alesio la carrera, ahora corría para Liquigas. Su reacción a la retirada del sector en 2005 fue crítica. “!Arenberg es París Roubaix! Si lo han quitado para arreglarlo está bien, pero si solo lo han hecho por que es peligroso es inaceptable. No vas a la París Roubaix sin pensar en los riesgos. Es una carrera peligrosa y eso la hace monumental. Quitar el sector más duro es como restringir los desarrollos en un sprint”.

Los organismos públicos regionales y locales se gastaron 250.000€ en la reforma del sector, al que además se le recuperó 50 centímetros de ancho para restaurar los tres metros de anchura que tenía con anterioridad. ¿Se imaginan al Partido Popular, Socialista, Podemos, Bildu, Convergencia i Unió e izquierda Unida colaborando para salvaguardar la subida a los Lagos de Covadonga o la llegada a Ávila? Pues eso es lo que allí ocurrió. Alrededor de Arenberg. Los socialistas del Consejo General, los Comunistas de Porte du Hainaut,  y la derecha local. Se trataba del interés general. El Consejo general del Norte puso 220.000 € que sirvieron para en menos de tres meses, los adoquines fueron limpiados, pulidos los que lo necesitaban, removidos los rotos, y reemplazados los que hiciera falta. Además, se arreglaron las caídas y salientes para evacuar el agua. Por otro lado, la comunidad de los pueblos de alrededor financió el podado de los árboles para que entrara algo más de luz y no hubiera tanta humedad.

Eso sí, como nunca llueve a gusto de todos (y si alguna vez vas a recorrerlo con tu flaca mejor que no te llueva), aquellos trabajos también tuvieron detractores. Que si se había podado demasiado, que si había perdido dureza, que si aquello o lo otro…

En cualquier caso, en 2006, el Trouée volvía al recorrido. Boonen era el favorito. Doblete el año anterior, venía de un gran inicio de año y de ganar el Domingo anterior el Tour de Flandes, y el E3 la semana antes. El Trouée Sirvió para, tras entrar Boonen en cabeza y realizar ‘a fuego’ la primera mitad, tomar el relevo Cancellara y dinamitar la carrera. A la salida del sector, aún tras esas reformas que muchos detractores decían haber hecho perder su dureza a Arenberg, solo quedaban 17 corredores en el grupo de favoritos. Se había vuelto en contra de Boonen. No tenía un solo compañero. Cancellara tenía a Michaelsen, Discovery, a Gusev, Hincapie y Hoste. Van Petegem a Steegmans… Y él, solo. Eso sí, dejó a todos tan quemados que en cuanto aceleraron después, Boonen y Flecha, solo quedaron 8 en el grupo. Luego, Cancellara se marchó en Champin en Pèvéle con Gusev, al que terminó de soltar en el Carrefour. Su crono, como siempre, brutal. Quizás el ataque fuera en Champin, y se fuera solo del todo en el Carrefour, pero todo comenzó en el Trouée, donde aislaron a Boonen y eliminaron a corredores como Pozzato.

En Noviembre de 2011, la asociación se toma en serio la limpieza del Arenberg. Más aún. Por que en años secos, la hierba no causa muchos problemas, pero en años mojados, los restos de la cercana ( y la subterránea mina), la hierba, y la contaminación que con la lluvia se posa en los adoquines, es letal. Y aquél Invierno estaba siendo húmedo, muy húmedo.

Manos a la obra, consiguen hacer 40 metros del sector con una máquina de pulimento de suelo. Las que se usan para limpiar los 4 metros cuadrados de un portal. Pero en un sector de 2.400 de largo, por 3 de ancho. Pero “El trabajo era demasiado duro para hacerlo a mano, estábamos muy cansados y no hubiéramos estado ni cerca de terminar el segmento completo”. El gobierno local de Wallers puso 700 € y se alquiló una limpiadora de calles (más abajo veis la que se usó en 2014). Eso permitió que los responsables de ASO que inspeccionaron el estado del segmento no pusieran ninguna pega, y se marcharan satisfechos de poder incluir un año más, el sector en el recorrido.

Pero no solo se trató de limpiar el segmento. “Los ladrones de los adoquines de Arenberg son un problema real”, explicaba Doulcier, “Este año replazamos al menos 60 adoquines, la mayoría cogidos directamente el pavés alto (la zona central). Es algo muy peligroso porque los corredores pueden caer y lesionarse. Es criminal, realmente”.

En 2012, estuvo a punto de revivir el problema. En Marzo se anunciaba que el paso por el Trouée d’Arenberg estaba en peligro. Pescheux, director de la prueba, explicaba que hacían falta trabajos urgentes de limpieza ante el estado del tramo del fôret. Días más tarde se confirmaba que si que sería, una vez más, uno de los puntos álgidos de la carrera. Sería parte del recorrido. Podríamos disfrutarlo.

En 2014, se limpiaba así

El Trouée d’Arenberg es indispensable. Que significa que la Paris Roubaix es impensable sin él. En realidad no. Indispensable significa que no es dispensable, es decir que no se puede dispensar. Y dispensar significa eliminar una obligación. Indispensable, que no se puede eliminar. Como el Trouée. Arenberg a veces selecciona, a veces elimina, y a veces, es la aliada del más fuerte de la carrera.

En 1970, una de las mayores rivalidades del ciclismo, toma esencia en Roubaix. Flandria vs Merckx. Aún con Maertens como neopro y sin los piques que éste tuvo con Merckx, los Flandria no duraron en dinamitar la Roubaix cuando Merckx pinchó antes del Trouée d’Arenberg. Rápidamente, se repuso, cogió a los perseguidores, y a la salida del Trouée, ya había cazado a los Flandria: Leman, los De Vlaeminck y Dierickx. Un par de corredores más. Y Merckx tras cazarlos, tanto endureció, que se quedó solo con Leman, al que reventó también y De Vlaeminck, que pinchó (Merckx también lo hizo, y varias veces). Entró en meta con más de 5 minutos.

En 2011, una de las Roubaix más imprevisibles en los últimos años, la de la victoria de Van Summeren, el Trouée d’Arenberg elimina a Boonen, haciéndole perder más de dos minutos para cambiar de bici tras atascarse su cadena entre cuadro y platos. Luego, haría una remontada increíble, y a punto de cazar a los favoritos, se cayó perdiendo ya la carrera, que le había dejado tirado en Arenberg.

Indispensable. Por ello, cada año, se analiza su estado meses antes, por si hiciera falta llevar la limpieza más allá de donde ya lo hacen de manera regular.

Les Lycée Horticoles Profesionelles. Raismes, Flandres, Douai

Les amis de Paves no están solos. Cuentan con la ayuda de la ASO, los colectivos comunitarios y regionales, el Consejo General del Norte, y las comunidades de pueblos de Porte du Hainaut y Pays de Pévèle, la ONF (Oficina Nacional de Bosques), empresas privadas como Cofidis, Credit Mutuel, Cafe Chez Francoise, o los ayuntamientos de Hem, Wallers, Gruson, Roubaix, Phyton. Cada uno, aporta su granito de arena. Unos arrimando el hombro al trabajo, otros financieramente, otros burocrática y políticamente

Y luego estás les Lycées Horticoles, las escuelas agrónomas de educación secundaria, siendo las de Raismes, Flandres y Douai, las grandes colaboradoras en los trabajos de Les Amis de Paves.

Por que no os imaginéis trabajos cutres, ni a los Hermanos Dalton con un pico y una pala. Les Amis de Paves salvaguardan el adoquín, y eso tiene detrás mucho trabajo técnico.

Entre ellos, quizás el de Raismes sea el más colaborador. En 2002, nace la colaboración con los Lyceos. Éstos, ya realizaban labores parecidas como simulaciones, así, ¿que por qué no realizarlas sobre el terreno de la Roubaix, encontrándole un sentido mucho más práctico a las ‘meramente didácticas’ actividades de formación prácticas. Una llamada de Dubois y Contrate, de la dirección de Les Amis de Paves, bastó para convencerles. Para ellos era la oportunidad perfecta para mejorar la enseñanza del centro, actuando sobre terreno real, y con labores muy técnicas como nivelado, cálculos necesarios, drenaje, bordeado de pavés, y otras más relacionadas con el área de gestión de transporte, así como la parte logística de aprovisionamiento, transporte, limpieza…

El 29 de Noviembre de aquél mismo año, ya estaban realizando el primer trabajo. 98 alumnos, 85 aprendices y 27 alumnos de formación adulta, tutelados por 13 profesores, se pusieron manos a la obra con el sector de Pont Gibus, llamado así de manera oficiosa en honor a Gilbert Duclos Lassalle, siendo su nombre oficial Wallers Helesmes.

Desde 2002, hasta 2013, han sido más de 4.500 jornadas de trabajo, en las que han colaborado más de 700 personas del Lycée, con casi más de 2.000 metros cuadrados reformados. Más de 40.000 adoquines arreglados, movidos, o recolocados.

Con ellos, han realizado algunos trabajos de gran envergadura, como:

Beuvry-la-Forêt à Orchies (Marc Madiot)

En Junio de 2006, arrancaban los trabajos para la construcción del nuevo sector, que estaría situado tras Sars et Rosières y antes de Orchies, en torno a la posición 14 y a 60 kilómetros del final.

Ante la mala situación de la segunda parte de Bersée, por la que no se podía transitar de manera segura, ésta fue suprimida en la edición de 2007, perdiéndose por tanto 1400 metros de sector adoquinado. Cerca, antes del sector anterior (Orchies), había un camino antiguo, con adoquines que ya se extendían durante 800 metros, jamás aparecidos en el recorrido. Les Amis de Paves no se lo pensaron, arreglaron tal tramo, y además, !añadieron otros 600! Con ello conseguían no solo un nuevo sector inédito, si no suplir la segunda parte de Bersée y mantener los 52.700 m de adoquín existentes en la edición anterior, 2006. Además, dos años más tarde, en 2009, reaparecería la segunda parte de Bersée, tras los correspondientes trabajos.

Los trabajos para el sector se realizarían entre jóvenes en reinserción y alumones de Les Lycees de Raismes y Douai, y duraron 8 meses. El 14 de Febrero de 2007 era incluido. El 15 de Abril, se estrenaba en la Paris Roubaix.

El sector tiene 1400 metros y está clasificado como 3 estrellas. Su segundo nombre, Marc Madiot, en honor al doble ganador de la carrera.

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Se trata del sector en que Boonen atacó en la Roubaix 2014, a 64 de meta, tratando de hacer la épica, pero Thomas, entre los que enganchó que iban por delante, era el único que colaboraba con él y no pudieron abrir nunca mucho hueco. Eso sí, primero por el ritmo de caza BMC, luego por el movimiento de Vanmarcke y más tarde el de Sagan, dinamitó la carrera. También del que Cancellara usó en 2010 para neutralizar la fuga de Hansen, Wynants y Hunt, y dejar el grupo en 13 unidades, antes de lanar 10 kilómetros más tarde su letal ataque, a 50 de meta, hacia la victoria. Fue incluido en la etapa de pavés de la edición de 2014 del Tour, pero junto a Mons en Pévèle hubo de ser retirado por su estado tras las lluvias.

Wallers – Hélesmes (Pont Gibus)

¿Recuerdan el final de etapa del Tour de 2014, con Westra, Nibali y Fuglsang sentenciando la general y Lars Boom llevándose una de las etapas épicas de los últimos años? Pues aquél último sector, en el que Boom atacó de cara a la victoria, es Wallers Hélesmes. Bueno, Hélesmes Wallers, puesto que la mayoría de sectores se recorrieron en sentido contrario.

Este sector forma parte de la Paris Roubaix desde 1974. Al principio, se trataba de un sector de sustitución para Arenberg, que estuvo prohibido por motivos ambientales entre el 74 y el 82, pero luego se convirtió en un fijo, situado tras el Trouée, que servía, y sirve, sobre todo, para que la selección primera, realizada en el hermoso bosque, se mantenga, eliminando de carrera un primer bloque importante de corredores.

Desde siempre, Pont Gibus ha necesitado tocarse cada año. Lo más preocupante del sector eran siempre los primeros 600 metros, en peor estado y que continuamente se inundaban, con muchos problemas para la filtración del agua. Además, se trataba de un sector que había que trabajar cada año, no solo con limpieza, sino con reposición y reparación de adoquines. Así, en 2006, por ejemplo se remplazaron hasta 700 adoquines.

En 1995, año en que la primera bandera es colocada sobre el puente, con el mensaje Merci Gibus (hoy reza Pont Gibus), el sector tenía 800 metros. Luego subió a 1600 y entre 2001 y 2004, su longitud era de 1.000 metros ya que los otros 600 fueron cubiertos de hormigón. En 2005, con la supresión del Trouée d’Arenberg, tampoco se pasa por Pont Gibus, lo que se aprovecha para realizar unos trabajos que aumentaron en 1.000 metros el sector, llevándolo a una longitud de 1.600 metros, para lo que hubo que levantar la cobertura de granito hormigón que le habían echado encima y luego renovar totalmente el adoquinado que había bajo el mismo, en unos trabajos que ocuparon hasta casi 500 personas.

En la edición de 2009, por el mal estado de los primeros 600 metros, desaparecía del recorrido, habitualmente situado tras el Trouée d’Arenberg, por lo que durante un par de años, tras el Trouée, los corredores disponían de 10 kilómetros de puro asfalto. Luego, durante otros dos, 2011 y 2012, intentó suplirse ello con la introducción de Tilloy y Millonfosse, o Brillon. En 2013, finalmente, vuelve al recorrido, en su ubicación normal, tras 6 kilómetros al salir de Trouée d’Arenberg.

Gracias a un acuerdo entre les Amis de Paris Roubaix, ASO, Wallers y el Lycée de Raismes, pudo reformarse. Como sector histórico, parte de la historia de la carrera, de Wallers, y de Francia, las arcas públicas colaboraron con 440.000 €. Importantísimo fue también, más que los 2.000 €que aportaron Les Amis, la campaña de subscripción que lanzaron, con la que muchos aficionados colaboraron en la financiación. Todo ello permitieron unos trabajos extensos, desde eliminar raíces de árboles, rellenar con piedrecitas permeables,  hasta la renovación del adoquinado o deshierbado (o como se diga desherbáge en español).

Desde entonces, se ha continuado revisando cada año, ya con trabajos menos laboriosos, como limpieza, arranque de hierbas o remplazamiento de pavés en zonas locales afectadas.

Un puente, que pueden ver en la foto de Boom o abajo en la del protagonista, actualmente destruído el paso, fue rebautizado como Pont Gibus, en honor a Gilbert Duclos Lasalle, dos veces ganador de la prueba en 1992 y 1993, atacando en tal punto del recorrido. Unos adoquines grabados con los colaboradores en la reforma, se reparten por el sector.

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Mons en Pévèle y el Carrefour de l’Arbre

Sin duda, son los dos sectores más decisivos de la carrera. Le Trouée es bonito, duro y eliminatorio, pero está muy lejos. Con 5 estrellas cada uno, Mons en Pevele, con 3.000 m y el Carrefour, con 2.100m y además casi enlazado tras Cysoing y Champin en Pevélè deciden la carrera. Aunque allí no se efectúe el ataque. Son los sectores que eligen al ganador. Que permiten abrir hueco, o cerrarlo, que determinan con qué fuerzas va a quedar cada favorito. Y también, a veces, muchas, es donde se efectúa el demarraje letal.

Uno, Mons, a 50 de meta. El otro, Carrefour, a 17. Uno para atacar de lejos. Otro, de cerca. Ambos, para sentenciar la carrera. Ambos, de finales de los 70.

Por ello son fijos. Mons en Pévele, desde que se estrenara, ha entrado en todas las ediciones salvo en 2001, aunque algunos años solo se ha podido usar su primera parte, 1.100 metros cuyos adoquines tienen menor desgaste. El Carrefour, aparecido singularmente en 1958, desde 1980 nunca ha fallado.

Para que estos sectores tengan tanta continuidad, la causa no está en que sean modernitos ni en que no sufran, sino en el cuidado que se tiene de ellos. Por ello, cada año, en ellos se realizan los trabajos importantísimos de limpieza y adecuación, o reposición de adoquines.

Sin ir más lejos, por ejemplo, hace apenas unos días terminaron los trabajos en Mons Pevélè para esta edición, con el repavesado de dos partes del mismos.

Un nuevo final para la Roubaix

Tras el Carrefour de l’Arbre, el encadenado de los tres tramos finales lleva años imperturbable, si bien, tiene poco de decisivo. Gruson, recto, Hem, demasiado suave y con asfalto en los laterales usados para evitar el pavés, y el testimonial del Espace Charles Crupelandt, ya en Roubaix, de apenas 300 metros, un homenaje, con adoquines sencillos y placas entre ellos con los ganadores.

Con esos tres sectores, si el Carrefour de l’Arbre, y todos los kilómetros adoquinados y no adoquinados, el viento, el polvo o el barro, las caídas, pinchazos, o la estrategia no ha decidido aún la carrera, lo que quede de la misma será la suerte, la táctica, algún ataque sobre el asfalto, y el sprint del velódromo, pero poco influirán estos tres sectores, salvo en ediciones como la de 2004, cuando Museeuw pinchó en Hem (al menos el asfalto de los laterales está en mal estado) perdiendo su oportunidad de lograr la cuarta victoria, pero permitiéndole despedirse del ciclismo (en realidad lo haría tres días después en Scheldeprijs), entrando de la mano en meta con Van Petegem, máximos rivales, 5º y 6º.

Quizás por ello, en 2014, les Amis de Paris Roubaix tras reuniones con Ayuntamiento de Hem y la prefectura del Norte tomaron una decisión importante: Empezar los trabajos para crear un nuevo sector, sustituyendo al de Willems a Hem, tratándose de un trabajo de larga duración por ser un sector de más de 3 kilómetros, que estará… ! A menos de 5 km del velódromo !

No se trata solo de endurecer la carrera. Es que el sector de Hem está condenado al asfalto porque el resto del año se usa por muchos vehículos. Por tanto, les Amis de Paves llevan años buscando sustitutito, y aunque ya pensaron en este proyecto en 2008, la crisis económica no lo hizo viable, dejándolo en segundo plano.

Se prevé listo para la edición de 2020. Sin duda, la magnitud del proyecto es enorme. Si bien en Diciembre se hicieron más de 400 metros, quedan aún otros 2.800. En enero, aún no tenían ni la financiación ni el arquitecto jefe, por lo que se dan 5-6 años de margen, para construirlo poco a poco con lo que puedan reunir de dinero. Confían en que de un empuje que el área europea metropolitana de Lille la inscriba en su programa y reciba fondos europeos que ayuden al desembolso local. Ésta además, ha puesto a precio simbólico gran parte del adoquín, mientras que otra gran parte proviene del sector en desaparición, Hem. Éstos permiten ya cubrir gran parte del sector.

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Probablemente será el cuarto. El cuarto sector cinco estrellas. Y llegando a Roubaix. El único temor, que retrase los movimientos. Pero es improbable que lo haga. Son muchos kilómetros, mucho pavés, y la carrera ya antes de entrar en el sector es durísima per se. Aportará mucho en lo deportivo, probablemente rompiendo cualquier grupo que llegue junto al mismo.

¿Quién sabe? Puede dar mucho juego. Reventar a alguien que tuviera la victoria en la mano en solitario, romper un grupo de tres que se plante allí. Esperemos que no, provocar que pequeños cortes paren y sean cazados por que guarden para el mismo. Quizás, Vanmarcke habría atacado allí a Cancellara en 2013. O haber ofrecido alguna alternativa mientras Terpstra iba a por la victoria en 2014. Quizás, pueda convertirse incluso en un aliado de los menos favoritos, que podrían aprovechar la vigilancia entre los demás y el no tener nada que perder para jugársela.

En cualquier caso, no lo sabremos hasta inicios de la década que viene. Probablemente, en 2022, cuando se celebre la 120ª edición.

ANSIADO Y QUERIDO TROFEO

Como vimos en el post Llegan las clásicas , la París Roubaix es el único monumento que ofrece un precio en metálico superior al mínimo exigido por la UCI (si no contamos los 500 € que ofrece la Lieja al que supera primero cada cota puntuable). Más allá de los 30.000 € que consigue el ganador (a repartir en su equipo, como mandan los cánones) está el adoquín. El Trofeo más codiciado. Quizás no tan caro como el de la Scheldeprijs pasada, que se llevó Kristoff y valía 20.000 €, obra de la joyería Mas Tu Vu. No tan bonito como el Senza Fine del Giro, o tan agresivo como el Tridente de Tirreno o la espada de las etapas de la Vuelta con final en Toledo.

Pero desprende mucho más aroma. Es mucho más ansiado. Es una maravilla de piedra. El adoquín sur socle.

1977 fue un año especial para la Paris Roubaix. No solo se trasladó la salida a Compiégne y nació la asociación Les Amis de Paris Roubaix. Además, se introdujo el nuevo trofeo. El trofeo actual. La obra. A cargo de la propia Asociación.

El adoquín, antes transitado por que no había otra, pasó a ser transitado no como símbolo, sino como esencia. Por que un símbolo puede serlo un logo, poema, o incluso un mero dibujo. El pavé es mucho más a la Roubaix. Como la razón al hombre. Su esencia. Por ello, no hay mejor trofeo. No hay trofeo más adecuado para La Pascale.

Desde 2002, se encarga de hacerlos Slosse Marbrerie una empresa dedicada a la piedra en la zona de Orchies. Directamente, se busca un adoquín real, en los bordes de la carretera. Repito, en los bordes de la carretera, a diferencia de esos insensatos asesinos de carreteras que los ‘roban’ de los tronçons de pavés. A ser posible, de los antiguos. Bertrand Duhem es el nombre del encargado de encontrarlo. Jean Jacques Allou, el de tratarlo. Lo primero es el zócalo, hecho en piedra azul, una piedra calcárea gris que al pulirse queda en un tono azulado. Luego, queda colocar el adoquín sobre el mismo, sujeto mediante el goujonnage, con unas varillas metálicas. En cada trofeo, invierte unas tres horas.

Cada año se hacen más de 20 unidades, una para los ganadores de cada carrera (élite, espoirs, juniors…), otro, para homenajear a un pasado ganador, y el resto, para usos varios, distintos homenajes y demás. En cualquier caso, y en contra de lo que muchos pensarían, no venden copias a aficionados, aunque si lo hagan otros negocios sin derecho en las cercanías.

Aquél primer año, confiesa la gente de Slosse que su única preoupación ‘era que el adoquín se cayera cuando lo levantara el ganador sobre su cabeza’. Ya han otorgado 14 en la categoría élite, el próximo será el 15º. No ha ocurrido con ninguno. Gracias a Dios, seáse, Boonen.

Pero no solo los ganadores de Roubaix obtienen el preciado adoquín. Desde 2005, Les Amis de Paris Roubaix comenzaron con una tradición, la de entregar cada año un trofeo igual al del vencedor de la prueba a alguno de los ganadores anteriores a 1977 que no pudieron obtenerlo. Así, Emile Mason, Eddy Merckx, Andre Mahé, Emile Daems, Roger Rosiers o Walter Godefroot han sido algunos de los homenajeados.

Le Veloclub Roubaix

En 1966, se crea el Velo Club Roubaisien, historia paralela a la de nuestros Amis de Roubaix. En 1970, cambian su nombre por el de Velo Club Roubaix. Veloclub Roubaix Lille Metropóle desde 2001. Del mismo, han salido Vasseur, Desbiens, Roche… En 1978, cuentan con su primer equipo profesional. En 2007, con el equipo Roubaix Lille Metropole, que supuso la vuelta a los coches de Cyrille Guimard, y que a lo largo de estos años han conseguido resultados como la Paris Troyes de Pineau, la Ronde de l’Oise de Tronet o Le Samyn de Vantomme.

En el seno de este Velo Club, es donde nacieron les Amis de Paris Roubaix, como una parte del mismo hasta que en 1995 se separan y forman asociación propia. Si bien, las relaciones han seguido existiendo. Les Amis, además del trofeo pro, aporta el de pruebas como la Mini Roubaix, o las Roubaix Juniors y Espoirs, creadas por esta Asociación, y que poco a poco, han ido recibiendo ayuda de ASO (de la Junior mantienen la totalidad) para poder sobrevivir. Les Amis, salvaguardan la esencia de la Roubaix con su adoquinado, Velo Club, con sus carreras u23, junior y de escuelas, donde participan los futuros aspirantes a ganar la Reina de las Clásicas. El próximo 10 de Abril será la edición Junior, con 111 kms de longitud, y casi 30 de pavés, que coinciden prácticamente con la parte final de la Roubaix elite. Los últimos ganadores hasta 2013, Van Keirsbulck, Stuyven, Senechal, Mads Wurtz, Mads Pedersen son hoy grandes ciclistas ya, y también todos los que les acompañaron en el podio, todos profesionales y la maoría World Tour, como Démare, Gougeard, Lawson Craddock… Los de las dos últimas ediciones, son aún jóvenes, pero el que no está ya en un Pro Conti, está en un Conti con contrato pro o en los filiales de Lotto y BMC. paris roubaix juniors 10 avril 2016 organisation velo club roubaix lille metropole

PRESERVAR LA HISTORIA

Además de los trabajos sobre el duro, frío e irregular adoquín, Les Amis de Paris Roubaix cuida la historia de la carrera.

Durante años, han acumulado todo tipo de objetos sobre la Roubaix, desde los pequeños sellos para correos que conmemoraban la carrera, hasta bicicletas y maillots de los ganadores. Todo ello, siendo expuesto en pequeños stands y exposiciones de manera habitual, que también han servido para recoger fondos acompañando por ejemplo de la venta de chocolate caliente.

Un proyecto siempre ronda la cabeza de Les Amis y todos los aficionados a la Roubaix. Su museo. En 2009 ya lo reconocían en la Asamblea General “una sala Roubaix”. De Ronde tiene uno. Un megacentro con Museo, bar, tienda y ducha en la que puedes arreglarte tras realizar su recorrido.

Les amis sueñan con él, y este año, han llegado aún más lejos que con sus homenajes específicos, con una exposición brutal. Ya han realizado una Christian Teel y Pascal Sergent, diseñador e historiador, una magnífica exposición para celebrar el 120 aniversario de la Roubaix. En ella, dibujos de Teel, bicicletas, recortes de prensa… Jean Luc Vandenbroucke, Alain Bernard, Jean Marie Leblanc.. nadie quiso perdérsela.

Era un preludio de la de Les Amis. Ahora, en Abril, se estrenará la suya, mucho mayor y permanente, desde Abril a Julio en la oficina de turismo. Llevan más de 40 años acumulando documentos, objetos, maillots, bicicletas y todo lo referente a su carrera. Paris Roubaix, La Legende, será su nombre.

Lo único que se interpone entre el sueño y la realidad, es encontrar los inversores para el museo. Ya está en marcha la búsqueda. Cuentan con la colaboración de la oficina de Turismo y el Ayuntamiento. La exposición será clave en su encuentro. Estará abierta entre el 8 de Abril y 3 de Julio, con un precio simbólico de 3 euros, gratis para menores de edad, estudiantes y parados. 

COLABORADORES

Además de los mencionados Lycees Horticoles, Les Amis tiene como colaboradores principales a A.S.O, con los que realiza los reconocimientos del terreno, recomendaciones y flucúa una comunicación continua para mejorar la carrera. En el término de la Administración pública, cuentan con el respaldo de los Consejos Generales del Norte y del Nord Pas de Calais, la Organización nacional de bosques, las distintas comunidades de aglomeración, y como no, los ayuntamientos de Roubaix, Hem, Gruson, Mons en Pevele, Wallers, Erre, Querenaing, St. Python, Nivelle, Troisvilles…  En el ámbito privado, la siempre involucrada Cofidis, Credit Mutuel, o el Cafe Chez Francoise. 

!SÚMATE!

En la actualidad, son 218 socios, procedentes de 9 países, la mayoría, franceses y belgas, pero con algunos Luxemburgueses, Ingleses… e incluso un brasileño.

Tú puedes ser otro amigo de la París Roubaix y sus adoquines, adhiriéndote aquí. La cuota anual actual es de 20 € en Francia, 25€para miembros de la UE y suizos, y 30 €para el resto del mundo, si bien siempre puedes añadir algo más para mejorar tu apoyo. Los pueblos y ciudades que quieren adherirse como colaboradores, pagan, en función de su población, entre 80 y 750 €. Las comunidades de comunas, lo mismo, 750. Esta cuota da derecho a recibir el boletín de la asociación y el diploma de ‘Amigo’.

Solo tienes que descargar el archivo de inscripción, rellenarlo, y enviarlo a su sede, junto a justificante del pago.

Tanto para particulares como empresas, es deducible en un 66% y 60% para cada uno en su impuesto de beneficios francés.

“Arreglar los adoquines es una pasión para nosotros. No es realmente un trabajo. Es lo que amamos.”

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