minientrada Están convirtiendo el ciclismo en un patio de colegio

Mucho por saco están dando ya con el tema de Démare, su caída, y reentrada al pelotón, para luego ganar de manera magnífica la Milano Sanremo, su primer gran triunfo en cuanto a renombre y apellido (1.UWT), más no en cuanto a ciclismo, en lo que la Cyclassics ganada en 2012 con 21 años a Greipel, Boonen, Nizzolo y cía en cuanto a importancia del triunfo, o la forma en que demostró que era mucho más que un sprinter resolviendo prácticamente solo la general de los 4 Days of Dunkirq, vuelta de unos pocos días muy táctica, habían sumado ya el carácter de gran ciclista al de buen sprinter. También su mundial, en 2011, u23, en Copenhague o la carrera más bonita para cualquier francés, el Campeonato Nacional, que ganó en 2014.

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El caso es que el Domingo, se cayó, como Michael Matthews, justo antes de la Cipressa, y ambos consiguieron enganchar, y en el caso del francés, ganar la carrera.

¿Para qué queremos más? Abrieron la veda Tosatto y Capecchi. Ante la Gazzetta dello Sport, Tosatto dijo que Démare había subido la Cipressa agarrado al coche, al doble de velocidad de ellos. Que sprintó bien, pero que sin agarrarse al coche no hubiera alcanzado al pelotón. Capecchi, que “Démare nos ha adelantado a 80 kilómetros por hora en la subida. Yo estaba a rueda de Tosatto, lo he visto todo perfectamente. Iba agarrado a la parte derecha del coche de equipo. Vergonzoso”

Repito. ¿Para qué queremos más? Ya saltó la prensa. A meter cizaña. Desde la nueva prensa rosa (es en lo que ha derivado), Cyclingnews, hasta los más pequeños blogs de aficionados. Desde entradas de cuatro líneas ridículas por conseguir cuatro visitas gracias al alza del tema, a hipótesis de locura, o incluso acusaciones queriendo convertirse en jueces, a veces incluso con fotos de corredores que ni eran Démare, ni era la Cipressa. A veces, ni siquiera la Sanremo, y en otras, incluso el FDJ protagonista llevaba la ropa de hace unos años.

Ninguna como ésta.

Que Démare se agarrara al coche no importa. Es lo de menos. Si lo hizo, no ganó la carrera por ello. Si no lo hizo, tuvo que echarle muchos genitales.

Pero es lo de menos. Es una situación de carrera. Si bajas a por botes o te caes, ahí están los coches, la fila, para poder remontar. No habría ciclismo sin ésto, pues a ver quién es el gracioso que es capaz de volver a entrar en un pelotón lanzado sin usar el rebufo de la fila. Habría que bajar a por botes con el equipo al completo para remontar después. Agarrarse es otra cosa, pero tampoco pasa nada por agarrarte 10 segundos a la ventanilla o bidón mientras ”te arreglan los frenos”, “echan aceite en la cadena o réflex en el cuádriceps” (cosas que eso sí, están prohibidas en el reglamento, aunque nadie las cumpla). Algunos, imaginaron a Démare subiendo la Cipressa completa de esta forma. Con una pata.

Anthony Roux ajustando sus calas en el Tour

No importa si se agarró o no al coche, su victoria no tuvo que ver con ello.

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Hay dos tipos de personas que escriben sobre ciclismo: Periodistas y no periodistas. Pero hay una distinción aún mayor, indiferente a ello: Los que han competido y los que no, sea cual sea la categoría en la que lo hayan hecho. Es lo que tiene el ciclismo. Que en cualquier categoría, aunque la velocidad, kilometraje, y premios sean menores, y aunque no se sea profesional, la intensidad y exigencia es la misma. Un máster, Junior, Cadete, o fémina irá a mitad de velocidad y mitad de watios, durante un tercio de los kilómetros de un pro, pero irá igualmente al máximo.

Los que escriben de ciclismo que no han competido, pueden alabar, reconocer méritos. Alabar como ruedan sobre adoquines, suben los puertos o se la juegan en un descenso. Pero JAMÁS , escrito con mayúsculas, subrayado, J, tilde en la segunda a y mayúsculas, deben criticar. Pues ni conocen ni saben lo que es ir por la cuneta, a 200 pulsaciones, con el flato desde muchos kilómetros antes, un punzón en la rodilla, fatiga generalizada, en la tensión de un abanico, o descendiendo picando guardarraíl.

No lo saben, y por ello, si pueden alabar cuando se hace bien, no pueden restarle dignidad cuando según ellos, un ciclista ha errado. Por que no saben la causa.

Los otros, los que hemos competido sea en la categoría que sea, sabemos por qué se producen ciertas cosas, como que la arrancada de Cancellara en los dos últimos kilómetros sea fácilmente resuelta por Trentin porque tras 300 kilómetros no se tienen las mismas fuerzas, como que un ataque en el Poggio sirve para coger metros pero es casi imposible de mantener, como por qué en la Roubaix, aunque parezca una lotería, siempre quedan los mismos en el grupo de cabeza, o por qué Cavendish, en dos de las etapas de Qatar, perdió simplemente por que sprintó por la parte externa cara al viento y no por que Kristoff fuera más fuerte, que sí más táctico.

Por eso puedo entender el empalague de la prosa poética sobre ciclismo de algunos medios, que rápidamente encumbren a Contador por ganar en una cuestecilla de 2 kilómetros en una prueba no World Tour de Febrero, o que cada victoria haya sido monumental, cuando no haya tenido nada fuera de lo normal. Para ellos, hay más carreras épicas que no épicas, y si fuera así, la épica carecería de valor.

No digo que unos deban escribir y otros no, que unos sean mejores y otros peores. Yo escribo por hobby, y más que periodismo, opino. Los periodistas son muy buenos en lo suyo, el periodismo, pero hay veces que enerva cuando escriben cosas sin sentidos sin conocer la situación. Unos valen para una cosa y otros para otra. Unos pueden ser muy buenos para hacer entrevistas, y otros para contar un Lombardía bajo la lluvia.

Al caso, que éstos rápidamente han criticado a Démare, lo han vapuleado, han prestado opiniones sin sentido, dicho cosas de locura. Hablado como si hubieran corrido en bici toda la vida.

Como si hacer trascoche fuera un delito y agarrarse al mismo unos segundos un asesinato. Yo he escuchado a Carlos de Andrés decirlo y no prestar atención a la opinión de dos corredores como Pedro Delgado y el invitado de turno al plató, que no recuerdo quién era pero era un corredor veterano.

Ese es el caso, la prensa metiendo cizaña.

¿Saben? El 90% de las peleas de colegio se debe a lo que los compañeros hacen desde que sucede el acto originario, causa, y la pelea a la salida. El acto originario suele ser una cagada. Un “gilipollas” soltado en la clase de educación física, un encontronazo jugando al fútbol o que uno le cogiera el culo a la novia del otro. Son trocherías que con el paso de las horas, jamás derivarían en una pelea. Pero la cizaña y bola realizada por los compañeros acaba produciéndola.

Lo mismo pasa con los pedantes que han opinado del caso de Démare como si fueran otro favorito de la Sanremo al que el francés hubiera pasado montado en las vacas del Skoda de FDJ.

Han convertido el ciclismo en un patio de colegio.

Como ciclista que se ha puesto a 200 pulsaciones en más de una ocasión, que ha ido medio noqueado al forzar la máquina, que ha llegado a perder la noción del tiempo mientras otro con el doble de peso le exigía rodar a 50 pegado a la cuneta, puedo llegar a entender un cruce de palabras sobre la bici, los toques de los grandullones apartando a los  escaladores de la general en los últimos kilómetros de una etapa al sprint, el cabreo de Matthews tras su caída en la Cipressa con el que supuestamente la había ocasionado… Incluso puedo llegar a entender, aunque siempre y cuando no sea una actitud reiterada del corredor, y luego se arrepienta con sinceridad, peleas como la de Barredo y Rui Costa, justo tras cruzar la meta, o feos gestos al sprint, no como el de Bouhanni ante Matthews, demasiado reiterado por el francés, pero sí en el caso de gente como Greipel, descalificado en la última del Tour of Britain pasado por cerrar en una volata a Viviani, de manera totalmente involuntaria y cuando el alemán no lo hace nunca. Y hasta pidió perdón.

Excuse me please if I’ve done any mistakes but I have no eyes in my back and I choosed my line to sprint on the barriers. Nothing on purpose

— Andre Greipel (@AndreGreipel) 13 de septiembre de 2015

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Viviani respondió como otro señor. “Estoy disgustado porque es mejor ganar sin ésto. El es un gran campeón y nunca le he visto hacer esto antes. Pero gané en Londres y eso es lo principal”. Sin reproches. Como señores.

 

Lo que jamás entendería es que pasado el tiempo, ya con el pulsómetro marcando menos de 50 pulsaciones, cambiado, duchado, tranquilo, o aunque sea justo tras cruzar la meta pero en el caso de corredores como Capecchi o Tosatto, que llegaron a 4 minutos, ya de manera más tranquila, echaran pestes de compañeros del pelotón.

Por que si algo tiene el ciclismo, es que vemos a ciclistas de distintos países y equipos incluso entrenar juntos sobre la misma carretera en la que el día siguiente habrán de disputar como leones.

Y eso se lo están cargando desde hace unas semanas. Siempre han habido rivalidades, pero eso es una cosa, y otra, convertir en un patio de colegio el pelotón. En realidad desde hace tiempo.

Por no irnos más lejos, en 2011, Ventoso parló sobre Cavendish en el Giro. Comenzó el mismo con un prólogo por equipos que ganó, como no, HTC, vistiendo de líder a Pinotti. Al día siguiente, Cavendish hizo segundo en la segunda etapa y se vistió de líder. Ventoso ganó la sexta etapa, en Fiuggi, con Cavendish cerrando pelotón durante unos días. En la 9ª etapa se termina en la cima del Etna y tras la jornada de descanso, habría volata. En Teramo. Antes de la etapa, y probablemente si no fuera llana no lo habría hecho, o si Cavendish no le hubiera señalado como el culpable de la montonera que le eliminó en Gante Wevelgem, Ventoso echó en cara a Cavendish agarrarse al coche el día anterior en el Etna.”Debería estar contento de seguir en carrera, ya que debería haber sido descalificado por agarrarse al coche de su equipo en la subida al Etna. Es una vergüenza, algunos hacen un esfuerzo bestial para entrar en meta en el tiempo establecido y algunos se agarran al coche sin que intervengan los jueces”.”Eso lo vimos todos y si no lo vieron los jueces habría que preguntarles a ellos por qué no han actuado. Una cosa es que no entre fuera de control y otra es que no de pedales. Eso es una trampa”.

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Muy bien dicho por Ventoso, pero si hubiera denunciado a los jueces, que no a la prensa. Puede, y debe, hacerlo. A los Jueces. Muy bien dicho, si no fuera por que Ventoso ya llevaba 8 años de pro, nunca había denunciado que otros lo hicieran, cuando como pro lo ha visto en multitud de ocasiones, y solo lo hizo cuando, habiendo ganado una etapa del Giro vio su oportunidad de pescar en río revuelto ganando otra etapa. No la ganó. Tampoco dos días después, cuando volvio Cav a ganar. Al día siguiente ninguno de los dos tomó la salida.

Se las guardan. En 2013, ganó la primera etapa Cavendish en Villa Mercedes, en el Tour de San Luis, y le lanzó un recado. “Ventoso cruzó la rueda y casi me tira”.

Curiosamente, fueron dos corredores italianos los que suscitaron el tema Démare, un Astana y un Tinkoff, equipos en que no corre un solo francés. Por que los franceses, son el lado diferente del ciclismo, y no por ausencia de dopaje, sino por que mientras todos aluden a que ‘lo diferente’ es correr en Tokio o en California, lo verdaderamente distinto es ser francés, los equipos franceses, y las carreras de la France. Los italianos les tienen envidia.

Astana y Tinkoff no cuentan con un italiano, como Lampre, Movistar, Orica, Katusha, Lotto Jumbo, o Sky. En BMC solo está Moinard, En Cannondale, solo está Rolland, en Giant, Barguil, en Trek Julien Bernard y en Lotto Gallopin. En IAM, Chevrier y Coppel y en Etixx Alaphilippe y Bouet. Quizás tenga algo que ver que tengan dos equipos puros franceses en el World Tour, con historia. O cuatro Pro Continentales, dos de ellos históricos (Cofidis y Direct Energie), y con invitaciones aseguradas para el Tour. Puede que no solo tenga que ver con que no tengan mucha necesidad de emigrar. Quizás también algo con la envidia.

Yo no lo sé. El caso es que Tosatto, Capecchi o un tercer corredor lo denunció a Herve Borcque, comisario en carrera, acabada ésta. Una vez acabada la carrera, sin embargo, salvo el caso de los sprints irregulares, los hechos de carrera no vistos o sancionados por los jueces han de denunciarse ante la Comisión de Disciplina, pero claro, eso ya es algo serio, y los corredores no lo hacen. Eso no. A los corredores como Tosatto, que siempre me había parecido un hombre de no meterse en aguas turbias (al contrario que Bennati, y con el tiempo, es al revés).

Al día siguiente, incluso pidió que se examinaran los datos del transponder y su potenciómetro. Otros, hablaban de Strava, de que había borrado y resubido el entreno, de su tiempo… Menos mal que no es nadie de Sky. Sería el colmo, pues trabajando en una comparación de entrenamientos-descansos de Kwiatko para si este año revolucionaba demostrar la razón a los estúpidos que alegan la fórmula mágica de Sky, todo se fue al traste cuando Kwiatko pasó del Sworks al Pinarello, y a no subir los datos de watios. Sigamos. Strava. Lo cierto es que en Strava no se veía rápido. Ni picos de velocidad, ni falta de pedaleo, más allá de unos 9 segundos que otro periodista encontró y que se produjeron al tiempo que bajaba una cuesta antes de iniciar la subida. ¿El tiempo? Fue más rápido que Visconti, que empezó con el pelotón y arriba atacó. Ya saltó el personal con el término ‘escalador’, como si ser escalador sirviera de algo en subidas como la Cipressa o el Poggio, donde se sube a 30 por hora, se trata de un corto esfuerzo, y la potencia vale tanto como el peso en el ratio w/kg. Tampoco parecieron observar que con Visconti se fue Stannard, que de escalador tiene poco. ¿Por qué no iba a poder Démare ser más rápido que Stannard en una subida? También es normal que fuera más rápido que el pelotón, ya que este no fue al 100% y él lo iba para conseguir enganchar. Pero claro, la prensa no ciclista cree que un escalador sube mejor que un sprinter incluso cuestas de 200 metros al 2%, o esgrime como acusación que no subió los datos de watios y cadencia sin mirar antes si el corredor lo hace normalmente.

¿No lo vio nadie más?  Miren el vídeo, la de coches que hay. Incluso dos de las motos de jueces pasan cerca de Démare. ¿En serio nadie vio el momento? ¿Ni los que graban todo para hacer luego un vídeo, como Orica, con cuyo líder Matthews subió Démare? El video de FDJ está en la caravana, !entre unos cuantos!…

Probablemente, en efecto, Démare usara un sticky bottle (agarrarse al bidón) durante unos segundos. Eso no es nada. Aunque fueran en la cima para terminar de acercarse antes de que se le lanzara el pelotón Cipressa abajo.

En su defensa, su director en la carrera, Guesdon y el director de rendimiento y profesor universitario Frederic Grappé. El primero además, deja entrever en sus declaraciones incluso que Matthews coronó por delante suya, pues contactó en la cima en lugar de en el descenso y llano hasta el Poggio. De sus declaraciones, lo más jugoso fue la última frase: “es típico de las carreras italianas”.

Si los italianos hablaron ante la Gazzetta, Démare lo hizo en los medios franceses. L’Equipe y el programa televisivo Stade 2. Que no había hecho nada malo, que había cogido algún rebufo pero que eso era cosa del ciclismo. Que había algunos realmente malos perdedores, que había comisarios y de haber errado, le habrían penalizado.

La mejor frase: “Esta polémica ha ido muy lejos. Es natural que no quieran ver a un francés de 24 años ganar su carrera”.

Ojo al dato, porque esto es coronando Cipressa. Tosatto y Capecchi llegaron a Sanremo a 4 minutos. En el vídeo, pasan uno en el pelotón, y otro a apenas 4 segundos del mismo. Luego, en el 00:52, pasa el grupo Orica, con Yates, Kennaugh, Démare, Matthewss, y sino me equivoco, Albasini, y el Giant. ¿Alguien me explica donde se supone que les pasó a 80 como dicen los italianos? Por que una cosa es que lo vieran agarrado al bote unos segundos y pensaran que subió así, y algo muy grave sería que se lo hubieren inventado cuando iban por delante de Démare.

Éste no ha sido el único caso desdeñable en los últimos tiempos. Como el caso Nibali-Froome del pasado Tour. Ambos caen en la sexta etapa, y supuestamente, el siciliano tira un bidón de agua a Froome pensandon que una globerada del británico había causado la caída. Fue Froome a aclararlo al bus, y dejaron claro que él no había sido, pidiéndole perdón Nibali, que a la prensa decía “!Somos ciclistas, no futbolistas!

Arreglado. Sí claro. Hasta que en la etapa de Les Sybelles, Nibali atacó en Croix de Fer… !Justo cuando Froome tenía una avería mecánica! Según éste “Estoy seguro de que miró alrededor, vio mi problema, y atacó. No es deportivo” Nibali dijo que estaba muy triste por las palabras, que no las merecía, y que no vio nada. Cruzada la meta, Froome se le acercó y le dijo algo y fuerte. “Lo que me dijo no puede ser repetido”. Dijo el siciliano. “Le dije lo que pensaba de él”. Respondió Froome.

En la previa de la Vuelta, obviamente le preguntaron sobre Froome. Y seguía con sus pildorazos el italiano. “No nos hemos visto desde el Tour. Hay muchos incidentes en carrera y lo que pasa en carrera se queda en carrera. Por el momento, prefiero no mencionarlo, pero en 2010 Froome fue eliminado del Giro por agarrarse al coche”. No venía a cuento. Nada en la conversación sugería que fuera un tema sobre el que hablar. Muy irónico que unos días después, fuera el italiano el eliminado de la Vuelta por agarrarse al coche tras una caída. Preguntado Froome por el asunto, dijo simplemente que “no tengo comentarios para ello”. Van Garderen y Stephen Cummings fueron algo más directos. “Un sticky Bottle se acepta por unos metros, pero ir cambiando de grupos con el coche, es demasiado” dijo el de Dimension Data. “Eso no era un Sticky Bottle, era agarrarse al coche, Cuando tomas un bote, te puedes agarrar unos segundos para meterlo en el bolsillo o portabidón, pero que el coche te lleve al grupo, es un error”, el de BMC.

Meses antes, otro mal enfrentamiento para la imagen de los chavales. Otro Astana, Aru. Otro italiano. Con Henderson. 39 años, neozelandés y metro noventa de altura. En el seno de toda la problemática de Astana y su licencia, en riesgo por los positivos de los Iglinskyi y dos chavales del filial, Aru se borró de la startlist del Trentino.

Un virus estomacal. Y Henderson publicaba esto rápidamente. “Triste de ver a Aru ‘enfermo’. Asegúrate la próxima vez de volver “sano”. (AKA : Also Known as) También conocido como, Limpio! #pasaportebiológico. O no vuelvas”.  “Estoy enfermo de esto. Todos lo saben. Por qué intentar engañar?”.

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Pidió perdón a los días, aunque el agente de Aru, Alex Carrera (lo era de Froome antes de su explosión en 2011), dijo que estaban hablando con los abogados y emprenderían acciones legales si procediera por los posibles daños a la imagen de Aru. También clamaba a la UCI que interviniera y le multara.

Nibali metió cizaña diciendo que era muy fácil pedir perdón después. Cuando el daño ya estaba hecho.

No quedó la cosa en las disculpas, con Aru a los días diciendo que no estaba interesado en verle ni en sus disculpas, que para ser honestos no sabía ni quién era (!mentira!). Que estaban trabajando en las acciones legales y  que las llevarían adelante. (!Mentira, como la de Nibali con Brammeier!)

En fin, un patio de colegio.

No se ponen de acuerdo ni con el protocolo de tiempo extremo

Así no se hacen las cosas. Los ciclistas han conseguido poco. Mientras con la boca y los tweets piden igualdad nunca la han buscado de facto. Podemos irnos al Protocolo de tiempo extremo.

Nos remontamos al Tour de Omán 2015 (aunque ya hubo quejas generalizadas serias en la nevada etapa de Castilla y León 2012, y en el Tour de California 2011 se canceló una etapa por viento y nieve), donde el calor hizo estallar tubulares y tubulares en los descensos al tirar de freno. Lo cierto es que era de locura lo que mostraban. Bajabas a 70 y de repente plof, estallido de tubular. Pocas cosas peores pueden pasarte. Pararon en un túnel, y los corredores unidos, consiguieron que se suspendiera la etapa. A Merckx no le sentó muy bien. Primer simulacro de unión. Primera hipocresía. Mientras Cancellara, que llevó la voz cantante, exponía que era por seguridad, y pedía un protocolo de tiempo metereológico, mientras Van Garderen, que pretendía asaltar una general liderada por Valls, decía que todos los tubulares eran del mismo equipo y que no era el tiempo sino la elección del material, Boonen consideraba la unión un gran paso para el ciclismo.

Otras carreras, como la helada de la Sanremo, o el drástico día de la Gent Wevelgem, desembocaron en…

Algo después, corredores, UCI y organizadores establecían un Extreme Weather Protocol aplicable en situaciones de riesgo metereológico, que estaría vigente como test por primera vez en el Giro, carrera que junto a lo ocurrido en Omán, Gante Wevelgem o Sanremo, el año anterior con el descenso del Stelvio había sido una de las claves en el establecimiento del mismo.

No se ha usado hasta este año, en la Clásica de Almería. Pero es así. A veces, todos de acuerdo, otras, los propios corredores enfrentados entre sí.

Y luego llegaron la Paris Niza y la Tirreno. Y la unión fue desunión, por que no son la ‘Clásica’ no tan clásica de Almería, sino carreras WT en las que importa ganar. En la primera, se canceló la tercera etapa cuando ya llevaban casi 100 kilómetros bajo nieve, con continuas caídas. Algunos, como Greipel, estaban de acuerdo sin reticencias. Otros como Luke Rowe no aplaudían, sino que criticaban que hubiera tardado tanto en decidirse. Devenyns incluso señalaba que se les hiciera pasar por aquello solo por que los organizadores querían la publicidad de Contador en ese final, comparándolo con el esquiador Alberto Tomba. Geraint Thomas, sin embargo, se apenaba de no poder correr al menos, en una etapa sustitutiva. Tenía previsto ganar aquella etapa y sin ella, quizás habría decidido participar en una Tirreno que como acabó, podría haber ganado algo más fácil que la París Niza.

Pero los desacuerdos de verdad llegaron en la Tirreno. Se presentó la corsa italiana con un recorrido menos exigente de lo habitual, o mejor dicho, solo una etapa decisiva junto a las dos cronos. El Domingo, con 180 kms, 3 puertos de cota 1000 y otro, final en alto, Monte Vicino, con rampas duras, y fin a 1.200 metros.

Valverde, Pinot, Nibali, Purito, Uran, Pozzovivo y compañía acudieron como favoritos a la carrera, pensando en disputarla con todo. Los clasicómanos, tendrían un par de etapas y la oportunidad de afinar para las clásicas. Terminó siendo al revés. Una carrera en la que los vueltómanos afinaron y los clasicómanos disputaron. ¿Por qué? Por que el Sábado, a 24 horas de la etapa reina, Mauro Vegni y RCS Sport comunicaban la cancelación de la etapa. !A 24 horas! Obviamente tuvo mucho que ver las reacciones a la del año pasado en Terminillo y a la cancelación a mitad de etapa de la Paris Niza. Pasó de ser una vuelta para vueltómanos, a, cómo siempre había sido hasta hace apenas un lustro, para sprinters y clasicómanos.

24 horas antes. Y no había dado tiempo antes, ni durante esas 24 horas, a diseñar una etapa alternativa. Por que claro, nadie se espera que nieve en los Apeninos centrales a 1000 metros en Marzo. Como si nunca hubiera pasado.

Se suspendió.Y no hubo la tormenta esperada. Estaba totalmente practicable todo. Por eso la tormenta llegó entre los corredores. Nibali, que buscaba conseguir su tercera general y así separarse de los otros cuatro que llevan dos generales, aunque quedando lejos aún del máximo ganador, Roger de Vlaeminck, con 6 y consecutivas, se quejó. El italiano, que corría y sigue corriendo de manera espectacular siempre, y al quesobre la bici poco hay que reprocharle, lleva un par de años que bajo la misma ha mostrado un Nibali nuevo, y que poco gusta. Tanto, que se atreve a chantajear al Giro. O ponen Planes B por si alguna etapa no puede disputarse, o dice que no lo corre, cuando sabe perfectamente que lo hará, por que el líder de Astana ya es realmente Fabio Aru y no él.

Nibali, el día que había de disputarse la etapa, subía a twitter un video de Paolo Slongo, en el final de la carrera, y alguna foto más, tras haber twiteado el día anterior que estaba amargado y que otra vez sería. Siguió, ante los mediso y en twitter, quejándose. Y calentó al personal.

No tardó en responderle, primero, Matt Brammeier. Estaba corriendo la Paris Niza, y había vivido la cancelación de la tercera etapa. Rápidamente, felicitó a la organización por la suspensión, y luego, al ver la noticia de Cyclingnews con el ‘chantaje de Nibali’ y su cabreo por la suspensión, twitteó “Mejor que te quedes en casa y te saltes toda la temporada, mente estrecha, loco egoísta”.  Brammeier es de los pocos que siempre se moja: Cuando Di Luca pitó, “La desesperación de estos chicos me hace sentir pena/desesparación #otroquemuerdeelpolvo”.

Y se formó. Tony Martin le dijo ” Matt eres una leyenda, no podría decirlo mejor”.

Algo más discreto era Taylor Phinney, que no se metía con Nibali pero decía que lo que hacía estaba “un poco fuera de lugar. Como grupo debemos estar unidos, continuar lamentándose no te ayuda ni a ti, ni a los aficionados, ni al deporte”.

Su compañero Van Garderen decía que le habría gustado correr pero que nadie puede controlar el tiempo, y que gracias a RCS y CPA por protegerles. Mentira la primera parte. Lo cierto es que estaba 4º en la general, a 9 segundos del líder, y en una posición inmejorable para disputar la general en la crono final, beneficiándole la ausencia de la etapa suspendida, que habría favorecido por ejemplo, a Pinot o Nibali. Vamos, que es peligroso algo de nieve y no que a los pobres Bardiani en Omán se les revantaran los tubulares bajando a 80.

Marcel Kittel también twitteaba, algo más diplomático, reconociendo los peligros y el valor del Extreme Weather Protocol. La Asociación Norteamericana de ciclistas profesionales pedía unidad. Peter Sagan aplaudía la cancelación. Cancellara aplaudía y retwitteaba el tweet de Van Garderen.

Brammeier rápido decía que no era nada personal contra Nibali que “estaba frustrado por la gente que ponía objecciones a protocolos que trataban de sacar el ciclismo adelante”.

Casi el único que apoyó a Nibali fue Pinot. Por que las rencillas entre España, Italia y Francia, que eran al final, en la edad media simples conflictos familiares entre primos, se olvidan cuando entra fuerte Inglaterra, superior a las tres en todo.

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Twitteó y borró Pinot su tweet, y menos mal, porque de no hacerlo, quizás RCS se vengaría por medio de Démare.

Todo es cosa de lo mismo. Quizás de bandos en el pelotón, nacionalidades enfrentadas, envidia a los franceses y miedo a los ingleses, o simplemente, la conveniencia de cada uno, el escalador prefiere que se elimine cada etapa al sprint, el rodador, cada una montañosa.

Nibali, como Aru hiciera en el caso Henderson, amenazó con emprender medidas legales, consultando a su abogado, lo que filtró (o se inventó) La Gazzetta. Vaughters, mánager del Cannondale, un habitual en cada trifulca twittera, bromeaba, por pildorear a Nibali, que el empezaría una recolecta para ayudar a Brammeier en las acciones legales, pero que lo cierto es que Nibali no iba a hacer nada. Como no lo ha hecho. Por que últimamente Lo Squalo tiene mucha boca y pocos dientes, como serpiente en vez de como tiburón.

El caso es ese, que se pide unidad, y jamás se conseguirá si ante cada situación, ellos mismos no la aplican y defienden a cuchillo. Si se enfrentan entre ellos, como niños en un patio de colegio, la dirección del ciclismo, tan difusa entre la UCI, ASO, patrocinadores y demás stakeholders superiores seguirán usándolos a su antojo, capricho, y gusto. El del dinero y el resto no importa.

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Un comentario

  1. Buenos días
    Con respecto a la Milán-Sanremo, una cosa es remontar en la fila de coches (de coche EN coche) a ir a rueda (o agarrado) siempre al mismo coche, que casualmente es del mismo equipo que el corredor que pretende retornar al pelotón.

    La caballerosidad en errores de algún corredor debería estar fuera de toda duda (caso Greipel-Viviani o muchos otros más), pero en momentos clave en carrera, y tratándose de corredores que aspiran a lograr la victoria, entiendo que esas acciones duelen. Si a ti no te importa que te adelanten agarrados al coche, entiende que puede haber gente a la que le moleste mucho que de repente aparezca un corredor a rueda (o enganchado) al coche de su equipo y te rebase al doble de velocidad que la tuya. Y que después consiga la victoria, o que los segundos que NO ha perdido le sirvan para ganar una general o hacer puesto en un Mundial. A eso en cualquier sitio se le llama trampa. Y en la época en que las diferencias se cuentan en segundos adquiere mucha más importancia.

    En cualquier caso, gracias por el artículo y por tu blog. Ha sido un acierto poner en portada únicamente los titulares, porque antes era mucho más difícil localizar los distintos artículos. Gracias

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